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EL GÉNESIS LOS MILAGROS Y LAS PROFECÍAS SEGÚN EL ESPIRITISMO > LAS PROFECÍAS > CAPÍTULO XVII - Predicciones del evangelio > Ruina del Templo y de Jerusalén > 20
20. La facultad de intuir los hechos futuros es uno de los atributos del alma y se explica por
la teoría de la presciencia. Jesús la poseía, como a todas las otras, en un elevadísimo grado. Por eso
pudo prever los acontecimientos que sucederían después de su muerte, sin que el hecho tenga nada
de sobrenatural, ya que se produce ante nuestros ojos en las condiciones más comunes. No es
infrecuente que las personas anuncien el instante de su muerte con precisión: es porque sus almas,
en estado de liberación, actúan como el hombre que se halla en una montaña (cap. XVI, n.º 1 y 2), y
abraza con su visión la ruta a recorrer hasta su fin.